Serie Dike ~ Completa

    Titulo de la entrada     Titulo de la entrada

Serie CyC ~En proceso

    Titulo de la entrada

Serie EDAL ~En proceso

    Titulo de la entrada     Titulo de la entrada

Un espacio

Para agradecer a:

Alice por ser leer todo lo que escribo, por más que esté horrorosamente horrible (sobre todo con los tiempos verbales, ella saaabe).

Hachedesilencio que siempre tiene las frases precisas para los capitulos de Dike. Aunque el staff no lo sepa, gracias por hacer lo que hacen.

A mi familia por soportar todas mis locuras.

A los que leen, comentan, descargan y se dan una vuelta por acá. Perdón por el tiempo que me tomo para publicar cosas... gracias por leer!!

~ ferdeimos

miércoles, 19 de febrero de 2014

CyC.I.Capitulo7: Jugando con mi cabeza


Esta tapa pronto se irá, J.C. no la quiere :(

Capitulo 7: Jugando con mi cabeza

Estabamos caminando en silencio. Es extraño, cuando quiere puede ser mansito. No salta alrededor de mí, ni me llena la cabeza con todas esas ideas que le salen de su boca. Lo estoy extrañando. Quiero que me hable. Esta parte de él no la conocía. ¿Estará pensando en lo idiota que fui? Mi reacción fue catastrófica. Tengo curiosidad por lo que piensa. ¿Qué estás pensando mocoso?

-       Sos imposible cuando te lo propones – me dice haciendo puchero. No me dio tiempo a responder, se plantó en sus dos piecitos -. ¿Te molestó que me riera porque estabas en el piso?

-       No – me tomó por sorpresa su pregunta, no pude responder con algo más que eso.

-       Entonces, ¿qué? ¿Te gusta hacer que me sienta así?

-       No – está realmente enojado. Me está haciendo sentir como un nene al que su mamá lo está retando. Me siento mal.

-       Sos mi primer amigo con el que comparto tanto, no sé cómo actuar. Si algo te molesta, sólo me lo tenes que decir y punto.

-       No es tan fácil – me estas partiendo el corazón, no me digas estas cosas. Sé que me ves como un amigo, pero yo no y no puedo decírtelo.

-       ¿No es tan fácil qué? ¿No era que querías pasar el resto del tiempo que te quedaba conmigo?

-       Si, lo dije.

-       No parece. Cada vez que voy a verte pareces lastimado. Hay algo más, ¿no? No soy el mocoso que crees que soy – tiene los ojos vidriosos, pero no puedo responderle, es tan valiente al decirme estas cosas -. Y sólo se me ocurre una cosa.

Se detuvo. ¿Qué paso? Oh, vaya. Hay cosas que el mocoso tampoco puede decir, pero soy muy persuasivo cuando quiero saber algo. Se pisó solito.

-       ¿Qué cosa?

-       Nada – mira para otro lado. Evadiendo la pregunta, ¿no?


-       Si no me lo decís… - hago una pausa, noto que deja de mover nerviosamente sus dedos, me está escuchando. Sabe con qué lo voy a amenazar -. No voy a dejar que me veas más.

-       Injusto – oh, ahora responde con lo justo. Yo también se jugar queridito.

-       A casa. Ahora – lo tomo de la muñeca, eso no me desagradó,  y caminamos una cuadra hacia atrás, desviándonos del camino principal. Suerte que estábamos cerca.

Una vez dentro de mi casa, caminamos hasta el final del pasillo, debe creer que vamos a mi pieza pero no, si lo llevo allí no voy a pensar claramente y todo se irá por la borda. Giro a la izquierda y nos adentramos al jardín. El pasto está medianamente alto, lo voy a tener que cortar, aunque no ahora. Ahora tengo que hablar con él.

Lo suelto, se frota la muñeca libre. Parece que lo apreté un poco. Lo siento Tau, pero estoy nervioso. ¿Qué es lo que ibas a decir?

-       Son las cinco. Tenes cinco minutos para contarme lo que ibas a decir.

-       Pero…

-       Pero nada, hablá o no vamos al club – fui más suave con el ultimátum, pero lo acorralo con los brazos. Esta pose no me desagrada para nada, ahora tengo que concentrarme para hacerle entender que no se va a poder ir a ninguna parte hasta que hable.

-       Si hablo, no vamos a ir al club – oh, es grave. No me mira a los ojos.

-       Dame el tiquet – le extiendo mi mano para que me lo entregue.

Una vez en mi poder, lo leo con atención. Taumante se concentra en mí. Desde esta posición puedo oler su aroma, huele a limpio, fresco, a bloqueador solar. Me intoxica. No puedo desconcentrarme, tengo que buscar algo que me indique que podemos ir otro día. Estoy sintiendo su respiración. Me está volviendo loco, pero antes de explotar, logro leer lo que quería.

-       Vale por toda la semana. Así que no hay problema – nuestros ojos se encuentran y vuelve a bajar la mirada. Evitarme hace que quiera que me mire más.

-       Pero no quiero dejar a Levo solo – sigue sin mirarme y encima me recuerda al idiota del los sándwiches. Voy a devolverte esta punzada en el estómago.

-       Levo se queda, yo me voy en días.

Logro que levante la cabeza. Me mira confundido. No le agradó para nada mi comentario. No me voy a sentir mal por ello. Se lo merecía. Noto que los labios le tiemblan y que respira raro, como si contuviera lágrimas. Claramente se le están cristalizando los ojos. Siento que me zumban los oídos, se me dispara el corazón. Va a llorar.

Pero contrario a lo que pienso que va a hacer, encontró la forma de escapar de mí. Se agacha lentamente. Lo miro descender como cuando se ve la caída de los edificios en cámara lenta. Un edificio de dos pisos, chiquito, como él. Pero edificio en sí.

Lo sigo sin pensarlo, para no dejar que llore. No sé cómo reaccionaría ante sus lágrimas. Con las de Dike no me pasó nada, pero este mocoso está haciendo que descubra nuevas cosas en mí.

-       Siento que te molesto porque creo que ves en mí el reflejo de Dike - ¿Qué? ¿Hasta dónde fue la mente de este chico? –. Te lastimo con solo verme. Pero, entonces pienso – respira entrecortado -  ¿por qué seguís conmigo? Podrías fingir que no estás en casa, o… o no atender el teléfono, no aceptar mis invitaciones. Creo que estoy…

-       Siendo molesto – termino su frase. Él asiente con su cabeza mientras respira de una forma rara y esconde su cabeza entre sus piernas -. Ya tuvimos esta conversación. No me molestas. Mi reacción de hace un momento no fue nada. Estoy loco Tau – sonrío para calmarlo.

-       Perdón. Seguro que ningún amigo te planteó esto – sonríe nervioso, está avergonzado. Yo soy el que debería estar pidiendo perdón Tau. El del problema soy yo. Estoy molesto conmigo por ser así, por esta situación. El destino nos hizo conocernos en un mal tiempo.

-       Es verdad, pero ninguno de ellos es como vos – y esto me va a hacer daño por toda la vida -. Nunca tuve un amigo como vos – me dolió decir esa mentira, pero sólo por el momento lo dejaré así.  

Sonríe con los ojos llorosos, una combinación tan extraña, como él, como yo. Aprovecho la situación, limpio las gotas que amenazan con salir y acaricio sus mejillas a la vez. No me desagrada. Me estoy poniendo a prueba.


-       Todavía podemos ir al club, si queres – apoyo las manos en mis rodillas para imitar su posición. Sonrío al ver que él se da cuenta y ríe mostrándome esos dientes desparejos que tiene. Lo adoro.

-       No tengo ganas, tengo los ojos hinchados – se los toca para sentir qué tan hinchados estaban.

-       Te hago llorar mucho, perdón – vuelvo a aprovecharme y le acaricio el pómulo, que tanto se pellizca, con mis nudillos. Quiero ser menos evidente, pero si alguien desde afuera nos viera, ya sabría de qué va todo esto. Estoy coqueteando con él y no puedo, no debo ahora. Ya me lo dije, y lo tendré que repetir como un mantra, hasta que no crezca no lo puedo corromper -. Entonces, ¿qué queres hacer?

-       Ver una peli.

Me pongo de pie. No tengo películas, no tengo la computadora. Él imita mi movimiento anterior y espera una respuesta. Es tan predecible. Me presiona con la mirada. Basta mocoso. ¿Estoy viendo brillitos? Me refriego los ojos. Estoy viendo brillito y ahora flores alrededor de él. Bien por mí. Ahora alucino. Sí, sí, definitivamente enloquecí. En mi tormenta de pensamientos y, para que no estemos solos en mi cuarto donde podría intentar algo que me dije no hacer, vino a mi mente que tengo un televisor y un reproductor de DVD. Sonrío y Taumante sabe que la respuesta es positiva.

-       No quería interrumpir tus pensamientos hasta que pudieras encontrar una solución.

-       ¿Solución?

-       No tenes la compu. No había forma de ver una peli – me mira inocentemente inclinando la cabeza a un lado.

Podría pensar que propuso ver una película a propósito para que yo me encontrara en un dilema pero sé que no es esa clase de chico. Y qué bueno que no lo sea, así el único malo soy yo.

Entramos a la casa, se sienta cómodamente en el sillón frente a la televisión. Está esperando a que yo elija una película. ¿Cuáles serán sus gustos? Sé de los libros y de la música, pero no de esto. Mejor le consulto. Me doy vuelta para preguntarle y lo tengo casi al lado. Se arrodilla junto a mí y mira el interior de la caja con los DVD. Me quedo petrificado. Dejo que busque el título que quiera. Tampoco tengo muchos para elegir.

-       Creo que vi todas estas. Están muy buenas – dijo sonriendo. Supongo que a él le agrada saber que a mí me gustan estas cosas, tal como a él.

-       Creo que yo también las vi a todas, por eso las tengo acá.

-       Entonces vayamos a alquilar alguna.

-       O mejor aún, ¿por qué no hacemos una? – no soy socio de un video club y no tengo plata.

Ignorando mi comentario sarcástico, y sin ánimos de seguirme la pelea, simplemente se muerde el labio inferior y prosigue con la búsqueda.  Sacó la caja de “Lo que esconde la montaña”, una película muy mal grabada, con efectos y diálogos malísimos, que trata sobre una chica cautiva que es rescatada por un arqueólogo y que tiene el poder de controlar el clima. A todo esto, él también descubre que tiene poderes ocultos. Cuando deciden viajar para encontrar a los que la encerraron, se pierden y caen en una isla donde los encuentra una persona.  Para colmo la dejaron con final abierto. Así que habrá una segunda. No lo puedo creer.

-       ¿La vemos? – me muestra la caja entusiasmado. Yo arqueo una ceja en desaprobación -. Quiero reírme un rato.

-       Es cierto, ya lloraste demasiado -. Le saco la caja de las manos, la abro y tomo el DVD. Lo introduzco en el reproductor y vemos la película.



Autora: ferdeimos
Revisión: Alice
Fotografía: J. C. González.

Amar es amar




Los hechos y/o personajes de la historia son ficticios, 
cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia


Nos vemos lueguito...


Bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-SA 3.0,
                                          como se detalla en http://creativecommons.org/licens. 

1 comentario:

  1. crece taumante! crece!! es tan kwaaaii *0*

    ResponderEliminar

¿No te hace bien expresarte?
Dí lo que quieras (: